EL DIQUE DE DIOS - CAPITÁN SANCHO HERNÁNDEZ
En 1578, el rey Felipe II, consciente de su valía, le concedió una patente real que le autorizaba a reclutar una leva de doscientos hombres. Así, con renovada determinación, Sancho emprendió el camino hacia Flandes, atravesando la célebre ruta del «camino español», dispuesto a unirse a las tropas del duque de Parma, Alejandro Farnesio, en el asedio de Maastricht en 1579. Durante los preparativos de la leva en la ciudad de Toledo, conoció a Domingo López, un joven de apenas diecinueve años, lleno de ímpetu y ansias de gloria. Domingo, cautivado por el temple y la experiencia del capitán, se convirtió en su ayudante personal y, con el tiempo, en el protagonista de la obra El dique de Dios.
A lo largo de su periplo en las tierras flamencas, entre el fragor de las batallas y las penurias del campamento, Sancho y Domingo forjaron un vínculo profundo, una amistad inquebrantable que los hizo inseparables, compartiendo no solo la sangre vertida en los campos de batalla, sino también los sueños, miedos y anhelos propios de quienes libran guerras más allá de las armas.

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